9 de julio de 2009

Con esto y un bizcocho....

Bueno ya hemos terminado, muchos meses juntos, espero que os haya servido de mucho y que tengais mucha suerte todas.


y pincha ahiii.

8 de mayo de 2009

Los Impostores



Les presentamos a Roy (Nicolas Cage) y a Frank (Sam Rockwell), una pareja de profesio-nales del timo de poca monta. Lo que Roy, un veterano timador, y Frank, su ambicioso prote-gido, están “colocando” –digamos vendiendo– últimamente son “sistemas de filtrado de agua”, filtros de agua de ocasión comprados por gente confiada que paga diez veces su va-lor para conseguir falsos premios como coches, joyas y vacaciones en el extranjero… que nunca reciben. Sin embargo, la vida privada de Roy no es tan satisfactoria. Roy, un agorafóbico obsesivo com-pulsivo (y un fumador empedernido) sin ningún tipo de relación per-sonal, apenas puede mantener la cordura, y cuando sus manías empiezan a poner en peligro su rendimiento como delincuente se ve obligado a buscar la ayuda de un psicoanalista (Bruce Altman) para seguir funcionando. Si bien Roy está buscando una solución rápida (es decir, pastillas), su terapia provoca más de lo que él es-peraba: la revelación de que tiene una hija adolescente, una hija cu-ya existencia sospechaba pero que nunca se había atrevido a con-firmar. Y lo que es más preocupante, Angela (Alison Lohman), de 14 años, quiere conocer al padre al que nunca ha visto. Al principio, la aparición de Angela perturba la cuidadosamente ordenada rutina de su neurótico padre. Pero mientras él desarrolla sentimientos pa-ternales por la muchacha, ella está desarrollando una fascinación por la cuestionable carrera de su padre. Finalmente, Roy comienza a enseñarle algunos trucos del oficio y, ante su ambivalente mezcla de sorpresa, orgullo y consternación, ella demuestra tener un talen-to considerable. Ahora, como un niño con un juguete nuevo, Angela quiere participar en la asociación. Pero eso podría poner en grave peligro la serenidad de Roy, por no decir todo su estilo de vida.
Se pide un análisis de la película.

7 de marzo de 2009

8 de Marzo,DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER


En homenaje a todas las mujeres que luchan y han luchado por la igualdad, la paz y el desarrollo a través de los tiempos.

2 de marzo de 2009

El informador

Sinopsis: Seth Davis (Giovanni Ribisi), joven licenciado universitario, tras montar un casino clandestino en su casa y ser recriminado por su padre, juez federal, entra a trabajar en J.T. Marlin, una sociedad de corredores de bolsa, donde percibe comisiones escandalosas. Seth quiere conseguir dos cosas en la vida: un millón de dólares y el afecto de su padre. Aunque entra con muy buen pie en el negocio y se gana la aprobación de todos, su insaciable curiosidad le lleva a situaciones fatales. Descubre algunas irregularidades y, pese a querer evadirse, es detenido.
Comentario: Un agente de bolsa es el equivalente blanco a un vendedor de crack negro... Esta es una de las primeras frases que se oyen en la película y las prácticas de los brokers reflejados en ella parecen demostrarlo. Los problemas para el protagonista comenzarán donde empieza su conciencia. Las cosas no son como parecen y aunque al darse cuenta de los negocios turbios que suceden en J.T. Marlin planeará un modo de escape, Seth pierde lo que más valora en la vida, la consideración de su progenitor. Reveladoras las palabras del monitor de aspirantes a brokers (Ben Affleck): "Quien te diga que el dinero es la causa de todos los males, es que no lo tiene".El film, que recuerda a otros como Wall Street y La Tapadera, posee una atractiva banda sonora, compuesta en su mayor parte de canciones de rap y hip-hop.
Elementos de análisis: Mercado de valores, inversión, brokers, venta por teléfono, economía especulativa, comisiones, selección de personal, economía sumergida, ética en los negocios.

16 de febrero de 2009

Ciudadano Kane


Ciudadano Kane (1941).

Sinopsis: El film arranca con el fallecimiento de Charles Foster Kane (Welles), empresario sin escrúpulos y uno de los hombres más poderosos del mundo. La última palabra que pronuncia, "Rosebud", supone un misterio y un periodista inicia la investigación para esclarecer la intriga... La película describe la vida de un hombre que es separado de su madre en la infancia para ser tutelado por un banquero hasta poder hacerse cargo de una importante herencia que incluye un modesto periódico. Kane, ilusionado con el poder de los medios, consigue hacer crecer su tirada, e irá ampliando sus negocios hasta conseguir un imperio empresarial y una excepcional colección de arte.

Comentario: Welles presenta una historia de éxito empresarial y de fracaso personal que trata sobre la ambición, el poder económico y político, la influencia de los medios, la nostalgia... La película tuvo fuertes presiones del potentado William Randolph Hearst que veía en ella una parodia de su propia vida. Considerada como uno de los mejores films de todos los tiempos, su estreno significó una nueva manera de hacer cine, creando y potenciando recursos nunca antes utilizados, innovando con el sonido (ecos, reverberaciones... ) y colocando las cámaras en diversas posiciones, logrando contrapicados, primeros planos, profundidades de campo, travelings, etc.

Elementos de análisis: Gran empresa, ética en los negocios, intereses empresariales y política, mercado, competencia, absorción, amistad y empresa, éxito empresarial y fracaso personal, banca e inversión, herencia,...
Comenta tu análisis de la pelicula

21 de enero de 2009

"! LA BROMA HA TERMINADO!!"



Groucho Marx y el crack del 29

Tras haber visto la película de Wall Streed hemos tenido una interesante clase con Santiago sobre como funciona la Bolsa, las distintos productos para invertir, como va el juego de los brokers y sobre la situación actual y la que se produjo en el crack del 29 con su Lunes y Jueves Negro. Este artículo fue escrito por Groucho Marx sobre su propia experiencia personal del crack de 1929 en Wall Street y en él se nos da una lección magistral de Bolsa y nos describe la fase alcista de los mercados, esa fase en la que la Bolsa es constante noticia de primera plana en la Tv, la prensa y la radio, la fase en la que la conversación más habitual entre el carnicero y el fontanero es hablar de bolsa.

El artículo que escribió Groucho Marx dice así:
"...Muy pronto un negocio mucho más atractivo que el teatral atrajo mi atención y la del país. Era un asuntillo llamado mercado de valores. Lo conocí por primera vez hacia 1926. Constituyó una sorpresa muy agradable descubrir que era un negociante muy astuto. O por lo menos eso parecía, porque todo lo que compraba aumentaba de valor. No tenía asesor financiero ¿Quién lo necesitaba? Podías cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del enorme tablero mural y la acción que acababas de comprar empezaba inmediatamente a subir. Nunca obtuve beneficios. Parecía absurdo vender una acción a treinta cuando se sabía que dentro del año doblaría o triplicaría su valor.
Mi sueldo semanal era de unos dos mil, pero esto era calderilla en comparación con la pasta que ganaba teóricamente en Wall Street. Disfrutaba trabajando en la revista pero el salario me interesaba muy poco. Aceptaba de todo el mundo confidencias sobre el mercado de valores. Ahora cuesta creerlo pero incidentes como el que sigue eran corrientes en aquellos días. Subí a un ascensor del hotel Copley Plaza, en Boston. El ascensorista me reconoció y dijo: - Hace un ratito han subido dos individuoss, señor Marx, ¿sabe? Peces gordos, de verdad. Vestían americanas cruzadas y llevaban claveles en las solapas. Hablaban del mercado de valores y, créame, amigo, tenían aspecto de saber lo que decían. No se han figurado que yo estaba escuchándoles, pero cuando manejo el ascensor siempre tengo el oído atento. ¡No voy a pasarme toda la vida haciendo subir y bajar uno de estos cajones! El caso es que oí que uno de los individuos decía al otro: "Ponga todo el dinero que pueda obtener en United Corporation" […] Le di cinco dólares y corrí hacia la habitación de Harpo. Le informé inmediatamente acerca de esta mina de oro en potencia con que me había tropezado en el ascensor. Harpo acababa de desayunar y todavía iba en batín. -En el vestíbulo de este hotel están las ooficinas de un agente de Bolsa -dijo-. Espera a que me vista y correremos a comprar estas acciones antes de que se esparza la noticia. -Harpo -dije-, ¿estás loco? ¡Si esperamos hasta que te hayas vestido, estas acciones pueden subir diez enteros! De modo que con mis ropas de calle y Harpo con su batín, corrimos hacia el vestíbulo, entramos en el despacho del agente y en un santiamén compramos acciones de United Corporation por valor de ciento sesenta mil dólares, con una garantía del veinticinco por ciento. Para los pocos afortunados que no se arruinaron en 1929 y que no estén familiarizados con Wall Street, permítanme explicar lo que significa esa garantía del veinticinco por ciento. Por ejemplo, si uno compraba ochenta mil dólares de acciones, sólo tenía que pagar en efectivo veinte mil. El resto se le quedaba a deber al agente. Era como robar dinero. El miércoles por la tarde, en Broadway, Chico encontró a un habitual de Wall Street, quien le dijo en un susurro: -Chico, ahora vengo de Wall Street y allí no se habla de otra cosa que del Cobre Anaconda. Se vende a ciento treinta y ocho dólares la acción y se rumorea que llegará hasta los quinientos. ¡Cómpralas antes de que sea demasiado tarde! Lo sé de muy buena tinta. Chico corrió inmediatamente hacia el teatro, con la noticia de esta oportunidad. Era una función de tarde y retrasamos treinta minutos el alzamiento del telón hasta que nuestro agente nos aseguró que habíamos tenido la fortuna de conseguir seiscientas acciones. ¡Estábamos entusiasmados! Chico, Harpo y yo éramos cada uno propietarios de doscientas acciones de estos valores que rezumaban oro. El agente incluso nos felicitó. Dijo: - No ocurre a menudo que alguien entre conn tan buen pie en una Compañía como la Anaconda.
El mercado siguió subiendo y subiendo. Cuando estábamos de gira, Max Gordon, el productor teatral, solía ponerme una conferencia telefónica cada mañana desde Nueva York, sólo para informarme de la cotización del mercado y de sus predicciones para el día. Dichos augurios nunca variaban. Siempre eran "arriba, arriba, arriba". Hasta entonces yo no había imaginado que uno pudiera hacerse rico sin trabajar. Max me llamó una mañana y me aconsejó que comprara unos valores llamados Auburn. Eran de una compañía de automóviles, ahora inexistente. -Marx -dijo- es una gran oportunidad. Pegaará más saltos que un canguro. Cómpralo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Luego añadió: -¿Por qué no abandonas el teatro y olvidass esos miserables dos mil semanales que ganas? Son calderilla. Tal como manejas tus finanzas, aseguraría que puedes ganar más dinero en una hora, instalado en el despacho de un agente de valores, que los que puedes obtener haciendo ocho representaciones semanales en Broadway. -Max -contesté-, no hay duda de que tu connsejo es sensacional. Pero al fin y al cabo tengo ciertas obligaciones con Kaufman, Ryskind, Irving Berlin y con mi productor Sam Harris. Los que por entonces no sabía era que Kaufman, Ruskind, Berlin y Harris también compraban a crédito y que, finalmente, iban a ser aniquilados por sus asesores financieros. Sin embargo, por consejo de Max, llamé inmediatamente a mi agente y le instruí para que me comprara quinientas acciones de la Auburn Motor Company.
Pocas semanas más tarde, me encontraba paseando por los terrenos de un club de campo, con el señor Gordon […] El día anterior, las Auburn habían pegado un salto de treinta y ocho enteros. Me volví hacia mi compañero de golf y dije: -Max, ¿cuanto tiempo durará esto? Max repuso, utilizando una frase de Al Jolson. -Hermano, ¡todavía no has visto nada!
Lo más sorprendente del mercado, en 1929, era que nadie vendía una sola acción. La gente compraba sin cesar. Un día, con cierta timidez, hablé a mi agente acerca de este fenómeno especulativo. - No sé gran cosa sobre Wall Street - empeecé a decir en son de disculpa- pero, ¿qué es lo que hace que esas acciones sigan ascendiendo? ¿No debiera haber alguna relación entre las ganancias de una compañía, sus dividendos y el precio de venta de sus acciones? Por encima de mi cabeza, miró a una nueva víctima que acababa de entrar en su despacho y dijo: - Señor Marx, tiene mucho que aprender aceerca del mercado de valores. Lo que usted no sabe respecto a las acciones serviría para llenar un libro. - Oiga, buen hombre -repliqué-. He venido aquí en busca de consejo. Si no sabe usted hablar con cortesía, hay otros que tendrán mucho gusto en encargarse de mis asuntos. Y ahora ¿qué estaba usted diciendo? Adecuadamente castigado y amansado, respondió: - Señor Marx, tal vez no se dé cuenta, perro éste ha cesado de ser un mercado nacional. Ahora somos un mercado mundial. Recibimos órdenes de compra de todos los países de Europa, de América del Sur e incluso de Oriente. Esta mañana hemos recibido de la India un encargo para comprar mil acciones de Tuberías Crane. Con cierto cansancio pregunté: -¿Cree que es una buena compra? -No hay otra mejor -me contestó-. Si hay aalgo que todos hemos de usar son las tuberías. (Se me ocurrieron otras cuantas cosas más, pero no estaba seguro de que apareciesen en las listas de cotizaciones.) -Eso es ridículo -dije-. Tengo varios amiggos pieles rojas en Dakota del Sur y no utilizan las tuberías. -Solté una carcajada para celebrar mi salida, pero él permaneció muy serio, de modo que proseguí-. ¿Dice usted que desde la India le envían órdenes de compra de Tuberías Crane? Si en la lejana India piden tuberías, deben de saber algo sensacional. Apúnteme para doscientas acciones; no, mejor aún, que sean trescientas
Mientras el mercado seguía ascendiendo hacia el firmamento, empecé a sentirme cada vez más nervioso. El poco juicio que tenía me aconsejaba vender, pero, al igual que todos los demás primos, era avaricioso. Lamentaba desprenderme de cualquier acción, pues estaba seguro de que iba doblar su valor en pocos meses.
En los periódicos actuales leo con frecuencia artículos relativos a espectadores que se quejan de haber pagado hasta un centenar de dólares por dos entradas para ver My Fair Lady (1) (Personalmente opino que vale esos dólares.) Bueno, una vez pague treinta y ocho mil por ver a Eddie Cantor en el Palace […] Cantor era vecino mío en Great Neek. Como era viejo amigo suyo cuando terminó la representación fue a verle en su camerino. […] Encanto -prosiguió Cantor-, ¿qué te ha parecido mi espectáculo? Miré hacia atrás, suponiendo que habría entrado alguna muchacha. Desdichadamente no era así, y comprendí que se dirigía a mí. Eddie, cariño - contesté con entusiasmo verdadero-, ¡has estado soberbio! Me disponía a lanzarle unos cuantos piropos más cuando me miró afectuosamente con aquellos ojos grandes y brillantes, apoyó las manos en mis hombros y dijo: -Precioso, ¿tienes algunas Goldman Sachs? -Dulzura -respondí (a este juego pueden juugar dos)-, no sólo no tengo ninguna, sino que nunca he oído hablar de ellas ¿Qué es Goldman Sachs? ¿Una marca de harinas? Me cogió por ambas solapas y me atrajo hacia mí. Por un momento pensé que iba a besarme. -¡No me digas que nunca has oído hablar dee las Goldman Sachs! -exclamó incrédulamente-. Es la compañía de inversiones más sensacional de todo el mercado de valores . Luego consultó su reloj y dijo: -Hoy es demasiado tarde. La Bolsa está ya cerrada. Pero, mañana por la mañana, nene, lo primero que tienes que hacer es coger el sombrero y correr al despacho de tu agente para comprar doscientas acciones de Goldman Sachs. Creo que hoy ha cerrado a 156… ¡y a 156 es un robo! Luego Eddie me palmoteó una mejilla, yo le palmoteé la suya y nos separamos. ¡Amigo! ¡Qué contento estaba de haber ido a ver a Cantor a su camerino! Figurese, si no llego a ir aquella tarde al Teatro Palace, no hubiese tenido aquella confidencia. A la mañana siguiente, antes del desayuno, corrí al despacho del agente en el momento en que se abría la Bolsa. Aflojé el veinticinco por ciento de treinta y ocho mil dólares y me convertí en afortunado propietario de doscientas acciones de la Goldman Sachs, la mejor compañía de inversiones de América
Entonces empecé a pasarme las mañanas instalado en el despacho de un agente de Bolsa, contemplando un gran cuadro mural lleno de signos que no entendía. A no ser que llegara temprano, ni siquiera me era posible entrar. Muchas de las agencias de Bolsa tenían más público que la mayoría de los teatros de Broadway. Parecía que casi todos mis conocidos se interesaran por el mercado de valores. La mayoría de las conversaciones se limitaban a la cantidad que tal y tal valor habían subido la semana pasada, o cosas similares. El fontanero, el carnicero, el panadero, el hombre del hielo, todos anhelantes de hacerse ricos, arrojaban sus mezquinos salarios -y en muchos casos sus ahorros de toda la vida- en Wall Street. Ocasionalmente, el mercado flaqueaba, pero muy pronto se liberaba la resistencia que ofrecían los prudentes y sensatos, y proseguía su continua ascensión.
De vez en cuando algún profeta financiero publicaba un artículo sombrío advirtiendo al público que los precios no guardaban ninguna proporción con los verdaderos valores y recordando que todo lo que sube debe bajar. Pero apenas si nadie prestaba atención a estos conservadores tontos y a sus palabras idiotas de cautela. Incluso Barney Baruch, el Sócrates de Central Park y mago financiero americano, lanzó una llamada de advertencia. No recuerdo su frase exacta, pero venía a ser así: "Cuando el mercado de valores se convierte en noticia de primera página, ha sonado la hora de retirarse."
Yo no estaba presente cuando la Fiebre del Oro del cuarenta y nueve. Me refiero a 1849. Pero imagino que esa fiebre fue muy parecida a la que ahora infectaba al todo el país. El presidente Hoover estaba pescando y el resto del gobierno federal parecía completamente ajeno a lo que sucedía. No estoy seguro de que hubiesen conseguido algo aunque lo hubieran intentado, pero en todo caso el mercado se deslizó alegremente hacia su perdición.
Un día concreto, el mercado comenzó a vacilar. Unos cuantos de los clientes más nerviosos fueron presos del pánico y empezaron a descargarse. Eso ocurrió hace casi treinta años y no recuerdo las diversas fases de la catástrofe que caía sobre nosotros, pero así como al principio del auge todo el mundo quería comprar, al empezar el pánico todo el mundo quiso vender. Al principio las ventas se hacían ordenadamente, pero pronto el pánico echó a un lado el buen juicio y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores que por entonces solo tenían el nombre de tales. Luego el pánico alcanzó a los agentes de Bolsa, quienes empezaron a chillar reclamando garantías adicionales. Esta era una broma pesada, porque la mayor parte de los accionistas se habían quedado sin dinero, y los agentes empezaron a vender acciones a cualquier precio. Yo fui uno de los afectados. Desdichadamente, todavía me quedaba dinero en el Banco. Para evitar que vendieran mi papel empecé a firmar cheques febrilmente para cubrir las garantías que desaparecían rápidamente.
Luego, un martes espectacular, Wall Street lanzó la toalla y sencillamente se derrumbó. Eso de la toalla es una frase adecuada, porque por entonces todo el país estaba llorando. Algunos de mis conocidos perdieron millones. Yo tuve más suerte. Lo único que perdí fueron doscientos cuarenta mil dólares (o ciento veinte semanas de trabajo, a dos mil por semana). Hubiese perdido más pero era todo el dinero que tenía. El día del hundimiento final, mi amigo, antaño asesor financiero y astuto comerciante, Max Gordon, me telefoneó desde Nueva York. [...] Todo lo que dijo fue: "¡la broma ha terminado!" Antes de que yo pudiese contestar el teléfono se había quedado mudo...se suicidó.
En toda la bazofia escrita por los analistas del mercado, me parece que nadie hizo un resumen de la situación de una manera tan sucinta como mi amigo el señor Gordon. En aquellas palabras lo dijo todo. Desde luego, la broma había terminado. Creo que el único motivo por el que seguí viviendo fue el convencimiento consolador de que todos mis amigos estaban en la misma situación. Incluso la desdicha financiera, al igual que la de cualquier otra especie, prefiere la compañía. Si mi agente hubiese empezado a vender mis acciones cuando empezaron a tambalearse, hubiese salvado una verdadera fortuna. Pero como no me era posible imaginar que pudiesen bajar más, empecé a pedir prestado dinero del Banco para cubrir las garantías. Las acciones de Cobre Anaconda se fundieron como las nieves del Kilimanjaro (no creas que no he leído a Hemingway), y finalmente se estabilizaron a 2 7/8. La confidencia del ascensorista de Boston respecto a United Corporation se saldó a 3,50. Las habíamos comprado a 60. La función de Cantor en el Palace fue magnífica ¿Goldman-Sachs a 156 dólares? Cuando la máxima depresión del mercado, podía comprárselas a un dólar por acción.
El ir al desahucio financiero no constituyó una pérdida total. A cambio de mis doscientos cuarenta mil dólares obtuve un insomnio galopante, y en mi círculo social el desvelamiento empezó a sustituir al mercado de valores como principal tema de conversación..."

Groucho y yo (Groucho Marx)

20 de enero de 2009

Película del día: Wall Street


Comenta lo que te ha parecido la pelicula, aplicandolo al mundo empresarial.
Argumento Bud Fox (Charliee Sheen) es un joven agente de bolsa que intenta abrirse camino en Wall Street. Durante el día trabaja para la compañía en la que es empleado, y en sus ratos libres intenta conocer a uno de los grandes magnates de las inversiones. Finalmente consigue presentarse a Gordon Gekko (Michael Douglas), quien le contrata como agente. Con Gekko todo es dinero, lujos y diversión, pero pronto Bud se da cuenta de que es un hombre sin escrúpulos. Cuando Gekko le encarga una operación muy atractiva para él pero que infringe las reglas más elementales de la ética, Bud deberá decidir el camino por el que quiere seguir.

13 de enero de 2009

CINE FORUM : PEQUEÑA MISS SUNSHINE



PEQUEÑA MISS SUNSHINE es una comedia de carretera sobre una familia americana que rompe cualquier molde. Descaradamente satírica y a pesar de eso, profundamente humana, la película presenta a los espectadores a una de las familias más cautivadoramente desestructuradas de la historia reciente del cine: los Hoover, cuyo viaje a un concurso de belleza preadolescente no sólo provoca un cómico caos, sino también muerte y transformación, echando un conmovedor vistazo a las sorprendentes recompensas de ser un perdedor dentro de una cultura obsesionada con la victoria. Exitosa sorpresa del Festival de Cine de Sundance, donde se proyectó y cosechó enormes ovaciones, la película llegará al corazón de todo el mundo que, en algún momento de su vida, se haya visto sorprendido al ver cómo su desordenada familia ha conseguido salir adelante después de todo.

23 de diciembre de 2008

Vaho en soledad

VAHO EN SOLEDAD



“El vaho se condesa en tus labios sin dirección precisa, mientras la escarcha se deshilacha entre tus dientes, simulando una sonrisa lacónica que nadie observa pero que yo no puedo dejar de mirar, fascinándome en la impenetrable curiosidad que dedicas a cada cosa.
Descuidados, yo cuesta arriba, tú cuesta abajo, somos dos desconocidos que cruzan el paso por una calle empedrada, majestuosa, que nos revela la imagen de nuestra urbe incendiada en diminutas luces.
Impresionados por la instantánea que posa ante nuestros ojos, detenemos el paso, y sin pretenderlo, uno junto al otro observamos en silencio el asfalto incendiado que resurge helado y febril.”

“Tú, cuesta arriba, detienes el paso para contemplar la anaranjada ciudad que desde abajo veía; curiosamente en el mismo instante en el que lo hago yo. Tu esponjosa bufanda solo deja visible unos acanelados ojos: ávidos y curiosos.
Formamos parte de la estampa, sí, un poco atípica, enmarcados en una tarde de diciembre, con la calina pegada a los huesos, afanados a nuestros abrigos de argonautas urbanos, como si saliéramos al universo, inmóviles y sedientos de compañía”
No puedo dejar de preguntarme qué haces aquí, qué estoy haciendo yo y, por qué siento que toda mi vida he estado esperando este momento. Nuestros cuerpos se estremecen no sé si por la baja temperatura o por la cercanía que presentimos. Exhalo una bocanada de humo que se entremezcla con el frío y que se convierte en una inmensa nube tóxica”

“El humo de tu cigarrillo lo cubre todo en opaca transparencia. Me siento mas cerca de alguien de lo que nunca antes he sentido; aquí anclados en el pasado, en vestigios de restos moriscos, en empedernida ascensión, viendo desfilar el pasar de la tarde. Mutilados en silencio nos decimos tantas cosas…
Somos dos figuras inertes, en aparente equilibrio, respirando un vaho que se convertirá en señuelo. Sabemos que nuestras vidas penden en desequilibro pero nos encontramos, por un instante, en le momento justo.
Finjo absorberme con las líneas de tejados crepusculares, cuando no dejo de pensar en ti y de mirar como te llevas el cigarrillo a los labios en minuciosa candencia. Entonces imagino cómo serás, qué harás, en qué pensaras…”

Sus miradas se cruzaron, tardaron un poco mas de lo esperado en volver la vista hacia las luces de la ciudad, mas de que se esperaba de dos simples desconocidos que tropiezan con los ojos de otro. Fue una mirada cómplice, serena, buscada y esperada.
Yo pasaba por allí, quizá, como ellos, adentrándome en las entrañas de un rincón urbano, en una tarde de domingo, solo.
Desde que bajaba por la cuesta los había estado observado, en un principio pensé que eran pareja, pero había demasiada distancia entre ambos, y además pasaban demasiado tiempo en silencio.
Ella tenía una bufanda peluda que le tapaba la boca, pero intuí que sonrió cuando ambos se miraron pausadamente. El dejo caer al suelo un cigarrillo encendido por la mitad.
De nuevo, como hipnotizados se giraron, ella se destapo la boca y justo cuando pasaba por su lado, escuche como le pedía un cigarrillo. Ella ahora le sonrió ampliamente, y el se acerco para darle fuego. Se atravesaron el iris mismo, cómplices en el vaho que compartían.
Baje despacio, pensando en ellos, y sintiéndome más solo que nunca, buscando como ellos a alguien que rozara también mi vida.

15 de diciembre de 2008

¿COMO EDUCAR A NUESTROS HIJOS?

¿Es mejor la educación que recibimos nosotros de nuestros padres ó la que le damos nosotros a nuestros hijos ?
¿No creéis que hoy en día los niños tienen de todo ?
¿Creéis que nuestros hijos valoran lo que tienen ?
¿Hay que ponerles más limitaciones y más obligaciones?

3 de diciembre de 2008


YA ESTOY EN EL BOX.
CHICAS OS HE DEJADO ALLI LOS POWER POINT QUE VAMOS A VER SOBRE LOS CONTRATOS DE TRABAJO. EL QUE VIMOS EL MARTES, Y LOS QUE VAMOS A VER MAS ADELANTE: EXTINCIÓN E INCENTIVOS.

UN BESO. VIRTU

1 de diciembre de 2008

1 de Diciembre, Dia Internacional de la lucha contra el Sida

GENERO Y VIH/SIDA
De los 40 millones de personas con sida en el mundo , practicamente la mitad de ellas son mujeres.
Es evidente la creciente dimensión de género de esta pandemia, las mujeres y las niñas están cada vez más representadas entre las personas vulnerables, infectados/as, afectados/as por elVIH/SIDA. Esto no se debe simplemente a su condición de mujeres, sino sobre todo a las desigualdades y discriminaciones que distorsionan y afectan casi cada aspecto de sus vidas. Violencias de todo tipo y el temor a la violencia pueden intimidar a las mujeres e impedir que se atrevan a negociar mejores relaciones afectivas, a discutir prácticas más seguras con sus parejas y a abandonar prácticas arriesgadas. El tráfico de seres humanos, la prostitución, incluida la prostitución infantil, los conflictos armados, la pobreza que aplasta las economías y empobrece a las familias, generan más violencia basada en el género y aumentan las probabilidades de ser afectado por la pandemia.
Fuente: RESOLUCION SOBRE GENERO Y VIH/SIDA.
El Cuarto Congreso Mundial de la Internacional de la Educación, reunido en Porto Alegre,
Brasil, del 22 al 26 de julio de 2004.

26 de noviembre de 2008

debates sobre violencia del genero el dia 3-12-2008

¿como creeis que se puede acabar con la violencia del genero,y el tiempo de duracion ?
-soluciones politicas ?
-soluciones del mismo genero?
-esperar a que el tiempo lo solucone?

24 de noviembre de 2008

25 NOVIEMBRE, DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GENERO


CUANDO EL AMOR NOS HACE SUFRIR Y EL
PERDÓN NOS PUEDE MATAR